Diésel acumula alza de $310 por litro y el transporte de carga busca cómo sobrevivir al golpe
Cuatro alzas consecutivas desde julio encarecen el combustible clave para mover alimentos, minerales y mercancías en todo Chile.
El precio del diésel no detiene su escalada. Desde fines de julio hasta comienzos de octubre de 2026, el combustible que mueve camiones, maquinaria minera y faenas agrícolas acumula un encarecimiento de casi $310 por litro, producto de cuatro subidas consecutivas. La más reciente, registrada el 1 de octubre, añadió $95 de un solo golpe. Y el mercado ya anticipa una nueva alza para el 22 de octubre.
El impacto es concreto: según el Índice de Costos del Transporte elaborado por el INE, el rubro combustibles dentro del transporte de carga creció 36,8% entre enero y septiembre de 2026. Dado que el diésel representa entre el 30% y el 40% de los costos operativos de una empresa de camiones, ese porcentaje se convierte rápidamente en presión sobre los precios de todo lo que se transporta, desde frutas y verduras hasta materiales de construcción.
Los gremios del sector pidieron al Gobierno un mecanismo obligatorio para traspasar estas alzas a las tarifas de flete. El Ejecutivo rechazó legislar al respecto y optó por ofrecer un indicador de referencia y una calculadora de reajuste de uso voluntario, una respuesta que los transportistas consideran insuficiente.
El combustible que se gasta sin mover carga
En este escenario, empresas tecnológicas del rubro logístico advierten que una parte significativa del gasto en diésel ocurre cuando los camiones están detenidos. Mario Yáñez, gerente general de GPS Chile, firma que monitorea más de 45.000 vehículos en el país, explica que el problema tiene nombre: ralentí prolongado, aceleraciones bruscas y rutas mal planificadas.
«El transportista no controla el precio internacional ni el tipo de cambio, pero sí puede controlar cuánto combustible consume. Hoy una parte importante del diésel se pierde con el motor encendido y el camión quieto», señala Yáñez.
Las cifras que maneja la empresa ilustran la magnitud del problema:
- Un camión con el motor encendido y detenido durante una hora diaria consume aproximadamente 66 litros al mes sin trasladar ni un kilo de carga.
- Con los precios actuales, eso equivale a cerca de $100.000 mensuales por vehículo.
- Una pyme con 20 camiones podría estar perdiendo más de $20 millones al año solo por este concepto.
Según GPS Chile, corregir hábitos de conducción mediante telemetría —tecnología que mide el desempeño de cada vehículo en tiempo real— puede reducir el consumo entre un 5% y un 15%, un ahorro que en el contexto actual marca la diferencia entre operar con margen o a pérdida.
Para el consumidor final, el mensaje es directo: mientras el diésel siga subiendo y las empresas no logren absorber ni optimizar esos costos, la presión inflacionaria sobre el transporte de bienes cotidianos continuará siendo un factor a vigilar.