El café de especialidad conquista los hogares chilenos: cómo el país está aprendiendo a tomar mejor café
Cada vez más chilenos eligen café de especialidad sobre el tradicional, impulsados por un mayor conocimiento sobre orígenes, tostados y métodos.
El café ya no es solo ese líquido negro que se toma a las carreras antes de salir al trabajo. En Chile, como en gran parte del mundo, la relación con esta bebida está cambiando: más personas preguntan de dónde vienen los granos, cómo fueron procesados y qué diferencia hace el método de preparación. La cultura cafetera está madurando, y eso se siente desde las cafeterías del barrio hasta la cocina de la casa.
Esta tendencia tiene respaldo en cifras concretas. El estudio National Coffee Data Trends 2026, elaborado por la National Coffee Association de Estados Unidos con una muestra de 1.850 adultos, revela que el consumo semanal de café de especialidad creció de un 53% en 2022 a un 58% en 2026. Un dato que llama especialmente la atención: el 47% de los encuestados había tomado café de especialidad el día anterior a la consulta, superando por primera vez al café tradicional, que registró un 42%. Entre los adultos de 25 a 39 años, el fenómeno es aún más marcado: siete de cada diez había consumido café de especialidad durante la semana.
Aunque el estudio se realizó en Estados Unidos, sus conclusiones resuenan en el mercado chileno, donde la oferta de cafeterías de especialidad, tostadores artesanales y productos importados no ha dejado de crecer en los últimos años.
«Estamos frente a un consumidor mucho más informado y curioso. Hoy existe mayor interés por saber de dónde viene el café, cómo fue tostado y cómo influye la preparación en el resultado final», señala Rodolfo Tapia, gerente de Marketing de Marley Coffee. Según el ejecutivo, ese conocimiento hace que las personas sean más exigentes y busquen una mejor experiencia en cada taza.
Ese aprendizaje también se expresa en los métodos de preparación. A las clásicas opciones de espresso, cappuccino o latte se han sumado alternativas que hasta hace poco sonaban exóticas para el consumidor promedio:
- V60: filtrado manual que resalta la acidez y los aromas del grano.
- Prensa francesa: infusión directa que entrega un café más denso y con más cuerpo.
- AeroPress: método versátil y rápido, favorito entre quienes experimentan en casa.
- Cold brew: extracción en frío durante horas, ideal para los meses de calor.
La tendencia ha llegado con fuerza al hogar. Máquinas de espresso, molinillos de granos y accesorios de preparación manual se han convertido en regalos cotizados y en inversiones que muchos chilenos están dispuestos a hacer. La idea es simple: si se va a tomar café todos los días, que valga la pena.
En definitiva, lo que antes era un hábito casi automático se está convirtiendo en una pequeña ritual diario. Chile se está volviendo más cafetero, y esta vez, con más criterio en la taza.